El impulso
En la Misa del Voto del 25 de mayo, el arcipreste José Jiménez Manzanares expresó públicamente la necesidad de que la Virgen dispusiera de una carroza digna de Ella.
Historia, realización y evolución de la carroza procesional de Nuestra Señora del Prado.
Desde la reorganización de la Hermandad en 1939 estuvo presente el deseo de realizar un paso semejante al desaparecido tras la Guerra Civil, sustituyendo al construido en Barcelona en 1940.



En la Misa del Voto del 25 de mayo, el arcipreste José Jiménez Manzanares expresó públicamente la necesidad de que la Virgen dispusiera de una carroza digna de Ella.
La Junta General Extraordinaria del 19 de noviembre acordó realizar un nuevo paso y promover suscripciones entre hermanos y ciudadrealeños.
En julio se acordó encargar el nuevo paso a la madrileña Casa Meneses, tras estudiar diferentes presupuestos de orfebrería.
La Virgen estrenó el nuevo paso durante sus fiestas de agosto.
El proyecto inicial de Casa Meneses contemplaba plata de ley de 916 milésimas en parte del palio, sobrepeana y primera sección, y plata de Meneses en el resto, aprovechando los antiguos varales recuperados tras la Guerra Civil. Tras negociar el elevado presupuesto, se acordó finalmente realizar el paso por 366.000 pesetas en plata de Meneses.
A ello se añadió el techo del palio y las bambalinas bordadas en oro por el taller de costura de las Religiosas Adoratrices Esclavas del Santísimo Sacramento y de la Caridad de Ciudad Real, elevándose el coste total a cerca de 400.000 pesetas.
La financiación procedió de hermanos, ciudadrealeños e instituciones. El paso no terminó de pagarse hasta 1955, año en el que se realizó incluso una postulación «Pro Carroza» para saldar la deuda.
El paso realizado por Casa Meneses es un paso de palio de estilo renacimiento. El palio es de orfebrería y presenta en el frontal una cartela con el escudo de Ciudad Real y en la trasera otra con las Órdenes Militares Españolas.
Está sustentado por ocho varales de bronce sobredorado con remates de plata, elementos que se salvaron del antiguo paso. La mesa está cubierta con planchas de plata de Meneses con relieves; sobre ella se sitúa la peana de la Virgen, rodeada por una balaustrada y acompañada por esculturas de los evangelistas y candelabros.
El respiradero se prolonga hacia abajo y funciona también como faldón de orfebrería plateada, con medallones y símbolos alusivos a la Virgen María.
En 1988 el techo y las bambalinas fueron sustituidos por los actuales, bordados en oro de recorte por Joaquín Ojeda Osuna y ofrecidos por los señores Henríquez de Luna-Medrano. En 1998 el paso fue restaurado por JOGAR y en 2011 Orovio de la Torre sustituyó el chasis y el sistema de dirección.